Cicatrices





Justo debajo de los recuerdos que años anteriores fueron sonrisas, justo ahí quedan resguardados aquellos otros que fueron días amargos.
Han quedado trazados como líneas que se van deslizando al son de los pasos. Líneas delgadas y tan profundas, tan llenas de silencios que a media noche se vuelven gritos que ahogan el alma, la agotan, la torturan. 
Son aquellas marcas que el tiempo no ha podido borrar, marcas que ni el olvido ha podido sepultar. 
Es aquel lado oscuro que en plena claridad no ha podido brillar, que se esconde sin miedo y lo hace por costumbre.
Franja tan sutil, tan impecable y tan duradera. Lugar de sombras con temores infames, juego que empieza y no tiene fin. 

Justo debajo de aquella corteza de tranquilidad, justo ahí se marchitó el espacio recurrente de la inocencia. Ha quedado el dolor, el bumerán de los actos buenos convertidos en decepciones infinitas. 
Son memorias que golpean tu rostro, que doblegan tu ser; recuerdos con vida propia que te dominan. Es aquel agujero sin fondo, que se llena sin siquiera llenarse. Es el universo simplificado en tu cerebro. 
Es la historia jamas contada pero mas vivida a diario, es la discreción del alma herida que no se repone, que se hace a un lado, que se ignora. 
Son las palabras mencionadas en el lugar incorrecto a oídos sordos. Eres tu, en dos lugares al mismo tiempo sin perder la realidad.

Justo debajo de la honestidad de días deslumbrantes, justo ahí se esconden las mentiras convertidas verdades en noches de angustias. 
Es la soledad en su máxima expresión, es la compañía mas fiel que te ataca con filosos errores. 
Son fantasmas que acosan a tu mente constantemente, aquellos que siembran en ti una agonía indescriptible. Son pasos en falsos que te humillan, lagrimas derramadas en lo mas oscuro de la noche. Melancolía que no se desprecia, que se adueña, que se vuelve propia. 
Aquel sufrimiento espontáneo a mitad de sonrisas, que es inminente, que no se controla.   

Justo debajo de la comprensión perfecta, justo ahí se oculta el mas grande egoísmo. Egoísmo transformado en una feroz bestia de desconfianza.
Dolor con muchas caras, con eslabones construidos de las mas grandes tristezas. 
Huella que no todos ven, es aquella herida que arde ante los ojos ciegos llenando el alma de frustración. 
Tatuajes que marcan el alma de por vida, lecciones aprendidas. Camino recorrido miles de veces pero que se olvida y se cae nuevamente. 


Justo debajo de toda bondad, justo ahí se encuentran las cicatrices de nuestro ser. 


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