Amor





Entre mis viajes a la tristeza y el dolor, pude encontrar un parada a la felicidad, en donde decidí quedarme unos días. Tomando el camino equivocado pude encontrar la locura que le hacia falta a mi alma para revivirla. 
Recorrí aquellas veredas en las que mis ojos se maravillaron por las extensas tierras de pasión, que como brisas del mar golpearon mi rostro. Perdiéndome pude encontrar las huellas de tus pies que como avisos de paz, fueron tranquilizando mi ser. 

Ahí estabas, parado en la esquina de amor sereno mientras mis pasos venían del camino de decepción. 
Ahí estabas, con tu gran sonrisa y tus radiantes ojos, con la mirada más noble, con tu ser indomable. Siempre estuviste ahí sin que yo te mirase directamente, con tus manos suaves y tus pies tan firmes.
Ignorando tu mirada puesta en mí, desconociendo tanto de ti y anhelando estar frente a frente, el destino me golpeo con su puño más fuerte y me hizo girar hacia donde los rayos del sol cubrían tu bello rostro. Te busqué sin siquiera saber que hacia mucho tiempo que te había encontrado, te encontré y caí rendida a tus pies. 

Temí nuevamente a la intensidad de aquellos sentimientos que me volvían un ser vulnerable ante tus encantos, e intente huir como acostumbraba a hacerlo pero todo aquello que ignoraba, me ató a ti cuando menos lo esperaba. 
Sin imaginarlo, sin pensarlo, sin siquiera percibirlo las grandes heridas del pasado fueron cicatrizando y aquellas cicatrices que amenazaban con abrirse nuevamente, sellaron permanentemente todo. 
Entonces me detuve y giré hacia ti para observarte detenidamente y comprender aquello que me dejaba sin palabras, que me dejaba anonada, comprendí que de maneras misteriosas el destino sabe recompensarte y poner en tu camino torbellinos de felicidad. 

Ahí estabas, invadiendo todo mi, toda mi alma, toda mi vida. Ahí estabas, siendo simplemente tú tranquilizando las dudas y desvaneciendo mis miedos. Eras tú aquel error tan plenamente perfecto que me devolvía a la vida con destellos de armonía. 

Te encontré sin siquiera buscarte, te encontré y convertiste mis noches más tristes en largas charlas en las que no temí ser yo. Te encontré y fueron un millón de noches estrelladas con la luna bailando entre ellas. Mis desvelos, mis más grandes insomnios  se fueron transformando en letras llenas de pasión que al paso del tiempo iban a hacer “letras perdidas”. 

Esta eres tú, la persona que poco a poco he ido conociendo y que indeterminadas veces me ha ido sorprendiendo. Esta eres tú, la persona cuya nobleza no tiene limite y cuyo corazón posee infinidades de buenos sentimientos. Te llamo mi héroe, te llamo mi amiga y te llamo mi nuevo amor. Te nombro en los días más soleados y en los días más lluviosos en los que tu recuerdo me asalta haciéndome sonreír. 

Haces que mis miles de letras sigan siendo insuficientes para describirte perfectamente, y haces que la perfección sea tan pequeña delante de ti. Haces que los defectos y más bastos errores, sean una dicha a medio día. Simplemente haces que todo luzca con tal serenidad y estruendo al mismo tiempo. 


Llegaste sin aviso, como ladrón a colarse entre partes de mi alma que estaban abolidas; sin permiso alguno calmaste todos mis lamentos y con tu mirada, lo marchito se volvió integro. Salvaste lo poco que quedaba de mí y en cuestión se días fuiste borrando años de dolor, miedo, dudas y odio.


Comentarios

  1. Hermoso blog en el que la inspiración, la literatura y la expresión amorosa, tejen
    sueños y vida con esplendor metafísico.

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