He perdido




He perdido el cielo y el camino que mis pies con seguridad recorrían sin temor alguno. He perdido de vista el horizonte. Me he perdido por completo y todo comenzó cuando mis ojos se posaron en ti.
Ahí inició el camino más confuso y placentero. 

Tengo tantos inicios que es una historia tentada a no tener final. 
Cerrar los ojos, indagar en busca de memorias que me trasladen al lugar exacto de los hechos, es navegar en un mar furioso con tormentas inmensas de recuerdos que resguardan sentimientos infinitos. 

Te miro aún en las ausencias que parecieran vacíos difíciles de llenar, ausencias que siguen tan impregnadas de ti en cada partícula de mi habitación. 
Choque de mundos colapsándose a tus pies, conteniendo mi respiración cuando la irrealidad me hace ver tu silueta entre las sombras de cada escondite de mi mente. Deseo mental incontenible que me descontrola y me arrastra, me desborda, me inquieta anhelando tus brazos una noche más. 

He perdido el punto de partida preciso, ahora me siento a la deriva, flotando entre tus tierras donde el pecado es lo más exquisito. 
He caído en el juego que te lleva a la inmortalidad, en la montaña de fuego que me lleva a tus labios, labios que al tacto te aniquilan, encendiendo tu piel, haciendo cenizas tu alma. 

He perdido, siendo un ser adicto al simple roce de tus manos sobre mis caderas. Me he ahogado en el exorbitante tiempo, cuando las manecillas del reloj hacen de un segundo una eternidad inexplicable cuando no te tengo. 

Me derrito cuando sonríes, porque en tus ojos aparece un brillo inigualable. Mirada que me condena, me ata, me hace estallar y perder el control. Me declaró prisionera de tus piernas, me confieso fascinada desde el primer instante en que mis letras querían envolverte cada noche sin ser nada. 

Soy culpable de los silencios que guarde cuidadosamente hasta ser ladrona de suspiros, por ser tentada en el azar del destino que me llevo hacia a ti. 
Soy culpable por haberte mirado sin esquivar tus encantos y ser abatida en la ola de tus perfecciones. 

He perdido desde el momento en que nuestras manos se entrelazaron y nuestros cuerpos se fusionaron a mitad de la noche, desplegando chispas de pasión, desesperación y seducción. 
Perdí cuando conocí la grandiosidad de tu cuerpo, el sabor de tus labios y el dolor de tus manos aferrándose a mi espalda. 

Pero has ganado mis batallas sin siquiera lucharlas, me has hecho campeona en campos de guerra donde creí terminar en pedazos. 

He descubierto que perdiendo se aprende, y perdí tantas veces que aprendí a amarte con cada una de tus perfecciones e imperfecciones, con tus encantos, con tus repulsiones y defectos.

He perdido el cielo y el camino que mis pies con seguridad recorrían sin temor alguno por haber llegado a un lugar más fiable… 
A tu lado. 



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