Mi persona




Recuerdo el día que nos dijimos adiós, como tu enojo fue más grande que el amor que por años juraste tenerme. Como tus palabras fueron cuchillos filosos atentando contra mi vida y tu rabia transformo aquellos ojos que solían llenarme de paz. 

Por mucho tiempo tus palabras fueron el eco atrapado en las paredes de mi habitación, torturándome todas las noches incluso durante los días más hermosos. Palabras llenas de veneno que hacían marchitar lo poco que había sobrevivido de ti, pedazos que nunca se reconstruían del todo por tener grabado algo tuyo. 

Memorice cada una de las oraciones llenas de odio que inundaron mi ser aquel día, como dijiste y prometiste que nadie más llegaría amarme de la manera en que lo habías hecho tú, que mis demonios siempre iban hacer más grandes y nadie más sabría como lidiar con ellos, que todos se rendirían antes de conocerme, nadie iba a querer conocerme. Que mi pasado y el caos que yo significaba, terminaría dejándome sola por una eternidad. Que el amor, no sería nada después de tu partida. 
Lo había creído. 

Y aquí me tienes, con el valor y las fuerzas rebosando de alegría presumiendo que el tiempo, el destino y el amor, te hicieron una mala jugada. Que tus promesas y maldiciones fueron una broma de mal gusto, mentiras que solo deje que me torturaran y que ahora, hay alguien más besando hasta mis demonios. 

Presumo con grandeza que encontré a la persona indicada que no huye en mis tormentas, sino que baila conmigo bajo la lluvia. Que me mira como su reto más hermoso, aún sabiendo que conmigo no será nada fácil, sonríe diciéndome “esto es de dos, y solo hay una eternidad juntos”. Sabe tomarme de la mano haciéndome sentir libre, sabe calmar mis miedos a besos y sabe congelar el tiempo cuando sus carcajadas llenan la cuidad. 

Presumo sin más ni menos, a la persona que después de ti me enseñó lo que es realmente el amor en todas su caras y facetas. Que los tornados solo duran 5 minutos y las guerras se terminan haciendo el amor. Esa persona que no esperaba, llegó sin avisar y tomo mi mano invitándome a la aventura que repetiría un millón de veces más. 

Recuerdo el día que nos dijimos adiós, jamás he de olvidarlo; porque olvidarlo sería ignorar todas aquellas noches en las que mis lagrimas formaban océanos de impotencia, no por tu partida, sino por haberte dejado ganar la ultima batalla. No te extrañé después de haber salido de tu vida por la puerta trasera, porque alguien más había abierto su ventana para que yo entrara. Así te olvidé, cuando una ventana se abrió para mi y el brillo del sol deslumbro aquella sonrisa que me hizo creer que el mundo tiene que caerse en pedazos para saber llegar intactos al final del camino. 

Presumo que mi poesía fue realmente poesía hasta que “mi persona” llegó. No solo son letras o versos, ahora hay sentimientos y verdades en las que fluye el amor que jamás había yo sentido.  Presumo que los años pasaron y no fueron en vano, porque ahora tengo a quien leerle mi poesía en voz alta y con quien cuento las estrellas grabando su nombre en ellas. 

Recuerdo el día en que nos dijimos adiós, porque después de ti....
 Encontré a mi verdadero amor. 



Secuelas del Tiempo 

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