Confesión III


No pude mentirte,
Jamás he podido omitir nada,
Porque tu mirada me desnuda el alma.

De una forma tan inexplicable,
En la que desborda todo de mí,
Y las palabras brotan sin razón,
Sin permiso, sin consentimiento.

No pude mentirte,
Por eso no me marché,
Por eso bajo la lluvia me quedé.

Y te esperé 300 noches,
300 días y me rendí 65.
Porque el dolor me invadió,
Y no pude soportarlo.

No pude ser fuerte,
Porque mis fuerzas las tenías tú,
Y tú estabas desvaneciéndote. 

Y cada día me volvía frágil,
Y cada día me volvía ingenua, 
Y cada día nos perdíamos.

No pude mentirte,
Cuando te dije que no te amaba,
Llenándote de besos.

Porque mi alma siempre te buscaba,
Te anhelaba, te deseaba. 
Porque todo de mí,
Tenia tatuado todo de ti. 

No pude ser otra,
Aquella valiente capaz de romperte,
Porque mis balas eran de amor,
Y el veneno eran mis besos. 

Te quise arrancar de mi piel,
Pero nos fundimos para ser uno,
Para ser todo. 

No pude mentirte,
Porque mis latidos son tuyos,
Y las letras de mi nombre
Siempre se han disfrutado mejor 
Cuando salen de tu boca. 

Te quise echar al vacío,
Pero lo volviste el paraíso
Donde éramos cada día mejor. 

No pude olvidarte,
Porque tu fantasma me asechaba,
Y en cada rincón de mi mente,
El eco de tu voz sonaba. 

No pude marcharme,
Por eso te he vivido amando mil días,

Esperando la eternidad juntos. 



L.Mdez

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